Libros
Mon Dec 13 13:23:00 +0100 2010
Revoluciona tu vida. Desata tu potencial
Tecnicas y estrategias para alcanzar el exito personal y profesional
Editorial superate
Ver másSeminarios
-
SU MAJESTAD LA MENTE
Estas son mis reflexiones sobre la mente que escribí como prólogo del libro "Su Majestad la Mente" de mi amigo Manuel Conde
_______________________________________________________________
Cuando Sidarta el Buda dijo "tú eres tus pensamientos" no podía haber imaginado toda la avalancha de investigaciones y datos científicos que 2.500 años después avalarían su afirmación.
El control de la mente, ser dueño de la misma en lugar de ser su sirviente, se ha demostrado como la llave de la cofradía que contiene el Santo Grial de la felicidad.
Lo que cada uno pensamos acerca de nosotros mismos, de los que nos rodean y del "mundo" acaba convirtiéndose con mucha frecuencia en una profecía autocumplida.
Proyectamos en el exterior nuestro mundo interior y la imagen que recibimos no es más que un reflejo de nuestra propia imagen.
Creemos ver el mundo tal y como es y en realidad lo que vemos es al hombre del espejo y la versión del "mundo" que él ha creado en su propia cabeza.
Numerosos estudios han demostrado que la autoconfianza, una convicción, es el factor singular más determinante del éxito, que nuestro autoconcepto, otra convicción, condiciona los rasgos de personalidad que desarrollamos y que nuestra percepción sobre la vejez, otra convicción, influye enormemente en cuán bien envejecemos y los años que acabamos viviendo.
Estos tres ejemplos no son más que una pequeña muestra del poder que nuestras convicciones, nuestros pensamientos e ideas acerca de la realidad, tienen sobre nuestro devenir como personas.
La configuración de nuestra mente y sus tendencias de pensamiento, frutos de la evolución, no siempre nos ayudan a ser felices.
Nuestra mente dispone de mecanismos que sin duda nos han ayudado sobremanera a sobrevivir y progresar como especie pero que, con frecuencia, se convierten en tendencias tóxicas que contribuyen a perturbar nuestra paz interior.
La capacidad de abstraernos en el tiempo, y con ello de recrear el pasado o intuir el futuro, la empatía, la tendencia a la comparación, el apego a lo que disfrutamos o el afán por alcanzar lo que creemos que nos proporcionaría bienestar son herramientas muy útiles para la supervivencia.
La agricultura y la ganadería nacen de nuestra capacidad de prever, la empatía nos empuja a ayudar al que lo necesita, comparar te permite realizar distinciones útiles para crear o para manejarte con las diferencias, el apego te hace querer conservar los bienes de los que disfrutas.
No obstante, esas ventajas se presentan como monedas de doble cara, y la cruz de las mismas es que con frecuencia perturban nuestra paz interior.
Nuestro cuerpo emocional no distingue nítidamente entre la proyección de un miedo por parte de la mente, por ejemplo nuestra inquietud de que alguna desgracia nos pueda acontecer, a nosotros o a alguien de los nuestros, y la amenaza de un peligro real inminente.
De esa manera, cuando anticipamos la posibilidad de una adversidad, se desata en nuestro organismo el mismo tipo de emoción, aunque quizás de menos intensidad, que se desataría si ese infortunio estuviera aconteciéndonos en el momento presente provocándose un inmediato desequilibrio emocional y la ruptura de nuestro bienestar.
Así, la felicidad, en la medida en que la consideremos un estado emocional de bienestar permanente, depende principalmente de lo que tenemos en nuestra cabeza la mayor parte del tiempo.
Además, nuestra mente dispone de una tendencia innata a la actividad permanente y nos cuesta horrores aquietar esa marea. La atención de la mente es constante y cuanto ésta no encuentra estímulos donde posarse lo suficientemente "atractivos" en el exterior se dirige a la construcción de pensamientos.
En esos mecanismos mentales subyacen las semillas de dos enemigos de nuestro bienestar emocional.
Por una parte, los estímulos negativos, un temor, una inquietud, una desgracia,… captan más nuestra atención que un estímulo agradable o neutro. Es evidente que esto resultó útil para manteneros alerta de los peligros que nos podían acechar.
Por otra parte, la incapacidad de mantenernos atentos al aquí y al ahora, a lo que acontece a nuestro alrededor o al mero silencio, hace que nuestra actividad "pensante" –el dialogo interno- se ponga en marcha y que los pensamientos, gratos o tóxicos, se apoderen de nuestra mente.
Alcanzar la felicidad "cuesta" y requiere de un esfuerzo persistente. Alcanzar el manjar de los manjares supone luchar a brazo partido contra la corriente que sigue el cauce natural de la mente.
Nuestra mente ha sido configurada genéticamente para ayudarnos a sobrevivir, no para ayudarnos a ser felices, puesto que este no es el objeto de la evolución.
Afortunadamente, en nuestra configuración mental también reside la semilla del bienestar, la felicidad y la paz interior.
Si alguna vez te sentiste en absoluta calma y paz, si alguna vez la alegría inundó todo tu ser, si alguna vez el amor desinteresado brotó de tu corazón es porque dispones de todo el equipamiento necesario para disfrutar de una vida plena.
Para ello, disciplina tu mente como si fuera el más bravo samurai, mantente atento y vigilante como el navegante que cruza el Atlántico en solitario y no permite que el viento y la marea desvíen su trayectoria y construye una determinación tan poderosa que no puede ser rallada, al igual que no es posible rallar un diamante.
Uno sólo es verdaderamente libre cuando es dueño de sus pensamientos. Sin embargo, con frecuencia, las personas en lugar de servirnos de los pensamientos y ser dueños de los mismos parecemos ser sus sirvientes.
Lo peligroso de la mente es que es un enemigo muy hábil y sutil, si te encerraran en prisión de forma injusta lucharías hasta la extenuación por conseguir una revisión de la pena.
En cambio, la mente, que en muchos momentos es una prisión, nos recluye con tal habilidad que damos por sentado que es condición humana ineludible que los pensamientos tormentosos sean parte de nuestras vidas.
Por momentos, los pensamientos se convierten en nuestra propia prisión y, a no ser que éstos sean especialmente tormentosos, habitualmente no somos conscientes de estar encerrados en una celda sombría que nos impide ser personas luminosas.
Cuando se te dio vida se te confío el poder de construir una criatura mágica, la posibilidad de experimentar una vida excelsa, el germen sobre el que hacer crecer una existencia sublime.
Convierte en el maestro de tu mente, cultiva tu semilla dorada y haz de tu vida una obra maestra.
ver más
03/12/2010
Entrevista en Día de la Persona Emprendedora
Juan es entrevistado antes de impartir una conferencia en el Día del...
Ver más
Suscribete y ten acceso a todos los recursos gratuitos y a noticias relevantes sobre el mundo del crecimiento personal.
